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Claves para aplicar la resiliencia financiera

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claves resiliencia financieraLiteralmente, la resiliencia es, según la RAE, la capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido. Puede tratarse de una enfermedad, de un revés personal o de la pérdida de un ser querido. Pero… ¿qué pasa cuando afecta a nuestro bolsillo? ¿Podemos aplicar la resiliencia a nuestras finanzas? La respuesta es

“¿Podemos aplicar la resiliencia a nuestras finanzas? La respuesta es sí. ¡Te mostramos cómo!”

Resiliencia financiera

Muchas veces se habla de resiliencia para medir los recursos de un país ante una catástrofe como un terremoto o la consternación y el impacto de un ataque terrorista, que, además, puede condicionar que el país se decante por incrementar el gasto en seguridad. A título individual, entendemos por resiliencia financiera como la capacidad humana para sobreponernos a crisis o pérdidas de dinero, la capacidad de adaptación positiva a eventos traumáticos y de superarlos, convirtiendo esas situaciones en un camino a hacia la riqueza.

Cómo aplicar la resiliencia financiera

Cuando hablamos de nuestro dinero hay varios aspectos a tener en cuenta y que pueden ayudarnos a reforzar esta capacidad. Son los siguientes:

“¿Eres resiliente en tu vida financiera? ¡Descúbrelo!”

1. Debemos estar preparados para los buenos momentos… ¡Y para los malos! Fijémonos en Daniel Kahneman, un psicólogo que ganó —junto al también psicólogo Amos Nathan— el Premio Nobel de Economía en 2002 por la teoría de las perspectivas, que significó un avance en la toma de decisiones de inversión dejando de lado las emociones. Kahneman señala tres errores cuando invertimos. El primero: la pérdida en una inversión nos pesa el doble que la satisfacción cuando recogemos beneficios. El segundo: cuando ganamos nos mostramos reacios a invertir, y, a la inversa, tomamos más riesgo cuando perdemos. Y el tercer y último error:  pensar que hay más probabilidades de que algunos sucesos se cumplan.

2. Tomando pues a Kahneman como referente, constatamos que la resiliencia financiera se practica manteniéndose firme cuando invertimos, sin dejar llevarnos por las emociones. Se trata de ser fieles a nuestra estrategia sin cambiarla por un momento de pánico o realizar movimientos debido a un momento de euforia.

3. Tenemos que saber gestionar las expectativas. Se puede soñar, pero marcándose objetivos realistas. La persona resiliente no solo es consciente de ello, sino que aprovecha mejor los recursos para alcanzar sus metas.

4. No debemos aplazar los problemas. Es mejor estar siempre atento y anticiparse a ellos para gestionarlos en cuanto surgen. Así, cuando aparecen, nos encuentran entrenados y con más capacidad de resolución. Con más resiliencia.

5. Es recomendable pensar a largo plazo. Tendemos a buscar el rendimiento inmediato. Y muchas veces gastamos sin pensar en imprevistos que no podemos afrontar. Si por ejemplo tenemos un ingreso extra, es mejor actuar previendo la aparición de gastos inesperados. De esa manera también potenciamos nuestra resistencia financiera.

6. Ahorrar es saber anticiparse. Se pueden producir situaciones dramáticas, pero es mucho mejor llevar el cinturón de seguridad antes del accidente. Un buen cojín económico puede sacarnos de más de un apuro. Además, el ahorro no tiene edad.

7. Buscar apoyo profesional es una decisión inteligente. Decía Kahneman en 2011: “La mayoría de las personas creen que conocen más de lo que saben”. Como en las relaciones personales, en el terreno económico debemos rodearnos de la gente adecuada. Un buen asesoramiento es fundamental para ordenar y gestionar la economía, y anticiparse a las dificultades.

No dejarse llevar por las emociones a la hora de invertir, trazar nuestras metas de forma realista, potenciar nuestras virtudes, afrontar las dificultades para anticiparnos a los escollos del futuro, pensar en el largo plazo, anticiparse diversificando el ahorro, rodearse de buenos profesionales… todo eso es la resiliencia financiera. ¡Y ahora, a ponerla en práctica!

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Categorías: Educación financiera
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