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Situaciones típicas que pasan cuando usamos un cajero

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Situaciones tipicas que pasan cuando usamos un cajero

Estamos acostumbrados a pagarlo casi todo con tarjeta. Sin embargo, hay todavía muchas cosas que nos obligan a usar el dinero en efectivo. ¿Quién no ha tenido que utilizar un cajero automático? Es toda una experiencia sociológica. Por eso, hemos recopilado en una lista cosas que todos hemos experimentado al ir a usar uno.

7 situaciones típicas que nos han pasado en un cajero

1. Discutir verbalmente (o a grito pelado) con el cajero automático por haber olvidado tu PIN. Tú piensas que lo has tecleado bien. Tres veces. Pero la maldita máquina no está de acuerdo y decide bloquearte la tarjeta, arruinándote el día… ¡La tecnología es el mal y te tiene manía!

“Algo que todos hemos experimentado al usar un cajero automático…”

2. Desesperarte ante la parsimonia del que está sacando dinero antes que tú. Su velocidad es inversamente proporcional a la prisa que llevas. Y si está haciendo otro tipo de operaciones, apaga y vámonos. Hay gente que hasta que no mira a ambos lados, espera que en la pantalla desaparezca la frase “Gracias por usar nuestro servicio, señor López” y no ve aparecer a los Cuatro Jinetes del Apocalipsis… no se va de allí.

3. Esperar una cola larguísima (ver punto 2) y, al llegar tú, que la máquina se dedique a resetearse. ¡Enhorabuena! Eso sí que es puntería.

4. Que el sistema tarde en devolverte la tarjeta. Es una variante del punto 1. Has notado que la maquinita ha tenido problemas de lectura desde el principio, pero tu cabeza te pide calma. Rezas para que al menos te deje sacar dinero. Te lo permite. Y cuando ya te vas a marchar… la tarjetita no sale. Son dos o tres segundos de terror y microinfartos. Sin embargo, el cajero termina por expulsarla, muy lentamente, regodeándose en tu sufrimiento. Te dejas las uñas retirándola porque solo ha salido dos milímetros de la ranura de tarjetas. Suspiras aliviado. Decides aprovechar tu momento de suerte yendo a comprar lotería.

5. No poder acortar el proceso de tus operaciones pulsando botones. Has metido la tarjeta, has tecleado tu PIN y has confirmado que quieres sacar dinero. ¿Para qué más preguntas e información adicional? Tú venga a darle a “aceptar”, a “no” y a todos los botones que te parecen idóneos para acelerar el tiempo. Pero la máquina te pasa por la pantalla medio Quijote, antes de entregarte la tarjeta. ¿Qué pretenden? ¿Qué les entregues un comentario de texto al día siguiente?

6. Estar en la cola para ir a sacar dinero y que el último te pregunte: ¿estás esperando? ¡No! Estoy de vacaciones en la acera, ¡que me sale gratis!

7. Que la máquina no tenga dinero. Quedas para cenar. Seréis 25 en la mesa y te da palo ser el único que paga con tarjeta. Cuando por fin encuentras el cajero en esa calle que ni te suena ni está bien iluminada, ves en la pantalla el temido mensajito de las dificultades técnicas. Y no hay nadie cerca para darte un abrazo…

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Categorías: Ahorro familiar
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